Termómetro Económico: ¡Lunes negro!

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En fecha  23 mayo, 2019, publiqué un artículo titulado “Simón dice…Dame más gasolina, a ella le gusta la gasolina…” refiriéndome a la canción “Gasolina” de Ramón Luis Ayala Rodríguez; San Juan de Puerto Rico, 1977) en aquel momento te dije querido lector que “las personas en las colas para cargar gasolina en el país la cantan. Los que amanecen sin gasolina la cantan. La cantan los hijos e hijas de los jerarcas del Psuv, porque les gusta el mundo capitalista, y lo  recorren con dinerito criollo producto de la gasolina. ´a ella le gusta la gasolina´. Y así vamos de la falla eléctrica a la falta de gasolina, y de la falta de gasolina a la de medicina…” También escribí que “Eso es porque la gestión ha sido pésima. Y a los que están pensando en guerras económicas y demás, les aclaro, que forma parte de la gestión de un gobierno, el saber llevar las relaciones adecuadas con todos los actores políticos y económicos dentro y fuera del país. Significo, que todo lo que está ocurriendo es única y exclusiva consecuencia de la mala gestión”. Ahora, con todos enconchados y resguardados de la epidemia, de ñapa se acaba la gasolina. Ni una gota. Nadita. Con el petróleo a precio negativo en el día de ayer (lunes negro, el precio más bajo de la historia 37 rojo o menos 37) valdría la pena refinar y producirla aquí, y exportar una parte de la gasolina producida para pagar los aditivos y al menos gasolina habría. Pero tampoco es posible, está difícil sortear las sanciones para tránsito y pago a algún proveedor vivaracho. Este parte de la guerra económica es para llorar.

Cuando esta pesadilla acabe y me despierte   

Cuando esta pesadilla acabe y me despierte, el precio del crudo se habrá recuperado parcialmente ¿Por qué? porque no depende de los decisores de este gobierno que eso pase. Y al mundo (incluyendo a los chinos) tampoco les conviene esta situación. Y cuando vuelva la democracia, aún con toda su carga de problemas e imperfecciones, estoy seguro que mejorarán casi de forma inmediata algunos espacios de nuestra realidad, otros más problemáticos tendrán que ser atendidos con mayor nivel de radiación y terapia. El punto es que “siempre se puede estar peor” como repetía en aquella materia de mi maestría en finanzas Ramón Guillermo Aveledo por el año 2003. No sé si esta caída libre continuará, pero pienso que estamos menos lejos de despertar.

Hablando con un colega columnista y excelente analista político de “cuando llegue la democracia”

No podemos seguir esperando que venga algún enviado del cielo, al estilo de los “Avengers” o un mesías con súper poderes  milagrosos y una moral superior a la del resto de la sociedad a salvarnos. Cuando vuelva la democracia debemos entregársela “a todos”, no le pertenecerá a ninguno en particular. La sociedad tiene quejas fundamentadas de larga data, anteriores a la sola existencia política del “chavismo”. Si estas quejas hubieran sido atendidas en su momento, nada de esto estaría pasando (excepto la pandemia, sus consecuencias y los problemas naturales del ejercicio de la cotidianidad y la “democracia tropical”). Venezuela necesita una transformación verdadera de los partidos políticos, al menos de los representantes de la socialdemocracia. Acercarse a las comunidades sin pudor ni miedo. Construir una agenda política participativa y hermanada a la agenda social. Necesitamos un liderazgo político que pueda gestionar los espacios de hibridación tan necesarios para acordar esa agenda política. El que se hubiera equivocado pues que lo diga “me equivoqué, pido perdón” y que se incorpore a la tarea de legitimar formas de gobierno participativas y verdaderamente protagónicas. Tenemos que re institucionalizar al país. La gestión pública tiene que actualizarse a los nuevos retos de este siglo, estamos viviendo nuevas realidades en casi todos los ámbitos de nuestra existencia. No es posible seguir manteniendo liderazgos absolutamente jerárquicos y uniformados, que impiden las transformaciones profundas que necesita la sociedad en sus instituciones públicas.  Los líderes políticos necesitan reinventarse lo mismo que la sociedad civil. Sí,  esa compleja y demandante, desordenada y reclamona, insatisfecha e insaciable sociedad civil, es imprescindible. Necesitamos una sociedad exigente, parte de la tragedia que vivimos es la conformidad de nuestra sociedad civil, claro que ha sido apaleada y apabullada por el poder establecido. Necesitamos reconstituirla más que nunca ¿Fácil? ¡NO! Claro, no voy a dar base por bolas a una pregunta ¿Cómo va a volver la democracia? Yo creo que perdió el papelito con la dirección. Hay que salir a buscarla, porque lo más seguro es que le pasó algo y sola no va a poder llegar.

“El gocho del Whatsapp”

A veces oigo opiniones tan descalabradas, tan extremistas y dañinas que entiendo lo difícil que puede ser semejante tarea. Personajes como un señor que denominan “el gocho del Whatsapp” con un lenguaje grotesco, ofendiendo a todo trapo. Calificando a las personas que por la razón que sea que lo hacen tienen su libre forma de pensar y que no están de acuerdo con un cambio de gobierno  ¿Son una minoría? SÍ, pero están organizados alrededor de un grupo de personas que los usa como fuerza de contención. También, tienen poder de movilización y fe. Entiendo la inmensa frustración que el grueso de la población sentimos, pero hay que guardar la compostura e iniciar un trabajo profundo de base. No un mitin en una plaza, un trabajo de agenda popular. Un verdadero movimiento pluripartidista de re conexión con la gente. El resto de los enfoques de seguro son válidos, pero los objetivos no se pueden limitar a cambiar a un gobierno. Hay que transformar la institucionalidad, la manera de hacer política y de concebir el liderazgo en Venezuela. En cuanto al precio del petróleo, todo es incierto, ya veremos qué pasa con el próximo vencimiento de futuros (de seguro volverá a caer una vez suba un poco estos días).

Fundamentalismo del mercado

Esta caída del precio del petróleo a valores negativos por los vencimientos de los futuros y el costo de almacenamiento en una situación sobrevenida, es un ejemplo del por qué los mercados requieren de la participación del estado. Y lo que está pasando en la economía venezolana es un ejemplo de por qué el estado debe promover la iniciativa privada.

En fin, cuando todo esto pase, el estado actual no va a tener la inteligencia ni los métodos para resolver el entuerto. Hay que parir un nuevo estado, un nuevo liderazgo y una nueva forma de concebir las políticas públicas.

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